«La vida está en todas y cada una de las cosas. Sólo hay que abrir la puerta y dejar que salga.» Ésta es la frase de una titiritera que lograba dar vida al objeto más sencillo con la única ayuda de sus manos. Con ellas, escribió, talló, pintó, manipuló, interpretó… y con esas mismas manos, mágicas y fascinantes, destruyó toda su obra al conocer la muerte de Federico García Lorca. Desde ese día renunció a su arte y nunca más volvió a coger un títere ni dejó que sus manos volviesen a contar historias. Ella era María Parrato, y la compañía que bebió de su fuente e inspiración la que ahora lleva su nombre y que en 1994 se fundó en Cabezuela (Segovia) con el nombre de Kiriki y bajo la dirección de Mª José Frías (Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud 2016). Han pasado ya unos años, y son muchos los espectáculos que nos han regalado (Alas, Palabras de caramelo, etc.) con su delicadeza y esa alma de las cosas que saben mecer con cuidado en unas manos prodigiosas.
Charlotte, ¿vida o teatro? Un montaje visualmente poderoso, poético y emotivo que invita a repensar el arte como refugio y resistencia. A partir de la vida y la obra de la joven artista judía Charlotte Salomon, la compañía crea un espectáculo que funde pintura en directo, proyecciones multimedia, títeres y máscaras, con la pretensión de rescatar su historia. Un diálogo entre lo tangible y lo proyectado, entre memoria e imaginación.