Asombrosa, divertida y llena de una ternura estremecedora resulta la propuesta de Alex Marionettes, una compañía asidua a Titirimundi que siempre sabe innovar y cuya calidad artística es inagotable en recursos técnicos.
El virtuosismo del creador Alex Jorgensen -que desde 1986 viene improvisando con la creación del títere, usando distintos materiales-, y la inverosímil simbiosis entre manipulador y muñeco hacen que el espectador pueda traspasar la frontera entre realidad y ficción. ¿No es acaso Barti tan humano como Alex? Y es que Barti, el complejo títere, ¡está vivo! Su forma de moverse habla por sí mismo. De repente nos mira, gesticula, muestra sus dientes, mueve sus dedos, y, su carácter, sus emociones, sus cambios de humor se reflejan con tanta naturalidad en su rostro de trapo que no puedes hacer otra cosa sino emocionarte. Sus ojos siempre están buscando nuevas oportunidades con las que hacer sentir la esencia de la vida, la alegría más genuina, la inocencia. Sus ojos pueden contarlo todo a quien no deje de mirarle.
Míster Barti. La vida brota de las habilidosas manos de Alex y de su marioneta Míster Barti, movida con decenas de hilos, en un concierto delirante de guitarra y piano. Ternura extrema.