Entre la poesía y el teatro de títeres, Teatro Golondrino no elige. Adapta ambos en un espectáculo sutil, suspendido de los hilos de una pulga. El insecto aventurero se llama Jôjô Golendrini, un diminuto títere de hilo (6 cm.) capaz de realizar grandes proezas, inspirado, entre otras cosas, en los clásicos del circo y los dibujos animados de los años 50.
Con sus títeres de hilo y sin palabras, el Teatro Golondrino nos cuenta historias. Historias influenciadas por la vida moderna y extrapoladas a un universo inspirado en los cómics y las películas de animación. La compañía, creada en 2002 por Christophe Croës y Malena Villarino, se define como un puente entre las artes animadas y el teatro de títeres inspirado en temas universales y en el uso de un lenguaje simbólico sin palabras para dirigirse al mayor número de personas. En 2006, Christophe se hizo cargo en solitario de la compañía que, tras 20 años, 1.500 funciones y más de 17 países visitados, ha sido premiada en numerosos festivales gracias a sus montajes, en los que trata de honrar al títere como un alto dignatario transgeneracional del mundo del imaginario. Tras su éxito en 2012, ha emprendido nuevas investigaciones sobre el movimiento y la dramaturgia siempre dentro de un mundo que recuerda a los dibujos animados. Esta vez, con tango incluido.
Las peripecias de Jôjô es un espectáculo sutil, suspendido de los hilos de una pulga, un diminuto títere de hilo de 6 cm. que, a ritmo de tango, comparte con el público su miedo al paso del tiempo, sus pasiones y sus desengaños amorosos. Un arrebato de ingenio, impregnado de nostalgia, humor y poesía en una vibrante escena de la vida con sabor a cartoon y al estilo de Tex Avery.
Crónica de la tierra. Un poema animado suspendido en el tiempo y en el espacio perteneciente a la trilogía de cuentos H-EART-H. Una manera de perpetuar la fascinación sobre el títere y su relación con su manipulador. Delicadeza extrema.