Me pide Julio Michel que escriba unas frases en el frontispicio del programa de su nuevo Festival de Títeres, este Titirimundi que, todos los años, arma en ciudad apropiada para el Gran y Pequeño Guiñol, que es Segovia. Ciudad que ejercita, mayormente, el títere de Cachiporra, Segovia se considera, a sí y su ciudadanía, demasiado formalcomo para albergar un foro de tal Arte. Aqui los títeres son de verdad, y comen y beben y se pelean en los consistoriosy mentideros, siempre con la mira puesta a llevarse al convento algo que no había traido de él, y por eso, no ven bien lamínima figuración de los puppi, los bonecos y los muñecos de trapo, porque desvelan sus triquiñuelas, que tampoco sonde mucha novedad, dejan con el faldón fuera a algun respetable o, por lo menos respetado, y en todo caso podríaenseñar a los meritorios por la via del ejemplo, cuando aquéllos deben aprender a fuerza de coscorrones, que ya sedebe a que la letra con la sangre entra.Lo que no pertenece a ese capítulo, es lo que el buen segoviano más odia, que son los perros que ladran a la luna.Colombina y Pierrot no nacieron aquí y si lo hubieran hecho los hubiera quemado la Santa Inquisición, y en cuanto aPantalón y Scaramouche, Charlot y el Barbas, los Hermanos Marx y todos los demás que alientan, y aún florecen,alrededor de la pequeña boca del Guiñol pequeño o grande, son gente a la que se debe echar de comer aparte, ydesde luego, indeseable por estos pagos en cualquier época del año.Dícese todo esto, con perdón, para ponderar mucho la rara obstinación de Julio Michel, hombre de tenderete, de alzar lavara en toda plaza que se deje, de redoblar el tambor y traer la cabra, el mono y hasta el Oso Nicolás, para hacerjuegos malabares bien cerca de la gente, aún a riesgo de que se le conozca la industria. El, se supone, piensa queSegovia, con su silueta encantada de ciudad de hadas, visitada de vientos ladrones, alumbrada de luna grande, rodeadade fronda, es buen sitio -para venir a ella con los palos pequeños, las muñecas ingenuas y los espantables gigantes delTitere universal. Y lleva la pila de años consiguiéndolo, desde los biznietos de la Tabla Redonda que se desgañitan en la.Sicilia del Volcán inquieto, hasta los catetos portugueses, pasando por rusos, centroeuropeos; magiares y escandinavos.Lo grande es que Julio siga teniendo humor -el que escribe sabe algo de eso- y que la gente siga acudiendo a su redobleaño tras año, ‘hacer algo culto de verdad – y no de programa oficial- como es ver lo que se puede imaginar con unguante, un trapo, un adarme de pintura, toda la imaginación, algo de música. Todo con nada, que decía Don Cristobita.Bienvenido sea, loado sea, Bendito con Pan de San Antonio sea el Titirimundi 92, mucho más verdadero que el Tren deAlta Velocidad Alssthrom-Siemens. Que nos podamos reir con los viejos títeres, y que les dé un buen retortijón a losconsabidos,Paco Rodriguez.