En una edición marcada por las emociones y el espíritu único del Festival

Alrededor de 46.400 espectadores disfrutaron en Segovia de la 32 edición de Titirimundi

El 32 Festival Internacional de Teatro de Títeres de Segovia Titirimundi ha terminado con un balance de un 90% de entradas vendidas en patios y espacios cerrados y alrededor de 46.400 espectadores, con un fin de semana de frío intenso y con menos participación de los habitantes de la ciudad en los días laborables, paradójicamente a las críticas que se reciben habitualmente respecto a la llegada de turistas y la imposibilidad de disfrutar del festival adecuadamente por parte de la ciudadanía segoviana.

La climatología ha sido oscilante y ha habido algún momento de lluvia que sólo ha ocasionado la cancelación de una función del artista británico Dan Bishop, por lo que en Segovia se han llevado a cabo 382 funciones en 6 jornadas consecutivas, con una media de 63 funciones diarias, a cargo de 33 compañías de 14 países.

En las sesiones de interior de los espacios de Titirimundi se registraron 5.615 espectadores, con entradas agotadas incluso en el espacio de mayor envergadura, el Circo Rasposo, instalado en la Plaza de Toros de San Lorenzo. Únicamente las 6 representaciones que se han llevado a cabo en el Teatro Juan Bravo no se han llenado, con una cifra de 1.059 espectadores que compraron sus billetes para poder asistir a las funciones.

2.693 niños disfrutaron de las representaciones escolares y 2.707 espectadores de Titiricole, que este año, cumpliendo 20 años, ha obtenido no sólo unos resultados cuantitativos considerables, sino que ha venido lleno de sorpresas: la asistencia de la autora de uno de los cuentos representados, Cristina Oleby con “El viaje de Nora” o la gira que les ha surgido a dos estudiantes del Colegio Claret, que prepararon de manera independiente “El magnífico plan del lobo”, y que han participado en el maratón de cuentos del Diego de Colmenares el pasado viernes. Una función que repetirán en el Colegio Carlos de Lecea.

7.263 localidades se vendieron para poder ver los espectáculos de los patios, este año con más montajes en estos espacios históricos llenos de encanto, o con obras de pequeño formato y aforo mínimo que han ido un éxito. 1.000 participantes en los talleres de Titirimundi, más que nunca, y 3.000 personas que pasaron por la exposición de Ángel Haro ("Folitraque") en el Palacio de Quintanar.

En la calle, 23.125 espectadores disfrutaron de montajes de títeres de guante, algunos hilos, clown o mástil culbuto, y en nuevos espacios como la Plaza de la Artillería, que ha resultado ser un lugar muy acertado para el formato y espíritu de los espectáculos de Titirimundi.

Impacto mediático: 240 millones de audiencia

Indicativo de la demanda de Titirimundi es que el primer día de venta de entradas, en solo 3 horas se vendieron 4.000 y se repartieron en la ciudad 30.000 programas de mano. Titirimundi, que no puede contar con publicidad pagada, tiene, sin embargo, una capacidad de convocatoria de valor impagable y el impacto mediático se ha visto reflejado en más de 600 artículos, un valor económico de 2,80 millones de euros y 240 millones de audiencia según EGM, Comscore y Kantarmedia.

La web de Titirimundi ha recibido la visita durante el desarrollo del Festival de 11.000 usuarios, que han entrado un total de 16.000 veces en la web a través de móviles, principalmente, 23% desde ordenadores y 5% desde tablets. La página de Facebook cuenta con 10.600 seguidores, 1.200 en Twitter y 1.183 en Instagram, que funciona desde hace apenas 2 años y solamente durante el Festival.

Titirimundi lanzará próximamente una campaña de patrocinio y mecenazgo

El ambiente festivo de la calle no tiene parangón y es preciso potenciarlo con la ayuda de recursos económicos. Más necesario que nunca para mantener el legado de Michel es el mantenimiento de convenios con el Ayuntamiento, la Junta de Castilla y León, INAEM, Diputación y aportaciones de entidades como CaixaBank y empresas colaboradoras.

Titirimundi proyecta continuamente maneras de involucrar a la ciudad, a los estudiantes y a instituciones, desarrollando desde hace años Titiricole o TitiriUVa, su singular proyecto de voluntariado y todos los vínculos que se vienen estableciendo, como este año la colaboración de Titirimundi con el Teatro Real de Madrid en el desarrollo del curso de títeres y ópera (“Un amor eterno”) impartido por Títeres Etcétera. La pretensión es que Segovia se sienta responsable y parte del Festival tanto a nivel social como institucional, empresarial y hostelero. Titirimundi es un regalo que Julio Michel proyectó en esta ciudad que él eligió y por eso la intención es seguir compartiéndolo con los segovianos y todos los amantes del Festival que han crecido y siguen creciendo con él, esperando que en próximas ediciones tanto las instituciones como grandes y pequeñas empresas segovianas se comprometan, tengan a bien patrocinarlo y sean partícipes de su andadura y de su conservación como patrimonio inmaterial y cultural de Segovia.

De hecho, el Festival lanzará próximamente una campaña de patrocinio y mecenazgo en su intención de mantenerse y crecer con garantías de calidad, de modo que se pueda contar en un futuro con un presupuesto digno de un festival como es Titirimundi.

Continuar con el legado de Michel y la línea artística marcada por la calidad: un festival único en el mundo

Titirimundi volvió a imprimir de su espíritu la ciudad en una edición especial porque ha sido la primera sin su creador. Una edición donde, como han señalado muchas compañías y espectadores, se percibía que Julio Michel seguía entre nosotros, fluyendo con un equipo sólido y solvente que él eligió, al mando ahora de Marián Palma, y cuya firme pretensión es continuar con su legado y la línea artística marcada por la calidad y la unión de vanguardia y tradición que Michel estableció, renovando miradas e impulsando el teatro de títeres.

Titirimundi seguirá trayendo lo mejor en el arte de la marioneta, convirtiendo Segovia en lugar de fantasía y realidad, ese espacio donde se revelan los misterios de la existencia. Porque Titirimundi no es sino un parón en la vida cotidiana para celebrar la Vida, la irrupción de lo maravilloso en la rutina de una Segovia transformada, por amor al arte, en el mundo fantástico con el que todos, alguna vez, hemos soñado. Y la verdadera fortuna es que podemos vivirlo durante esos días llenos de gratitud y del vínculo especial que se genera entre compañías, organización y público.

Organizar un festival de la magnitud de Titirimundi no es fácil. La organización se enfrenta a críticas no constructivas del público que llega desde lejos y se encuentra con que no hay entradas o al contrario, las hay en determinados espectáculos y se pueden adquirir en el último momento y a aquellos que han adquirido con anticipación no les parece compatible con las colas que han tenido que hacer para compararla en el primer instante. O porque el espectáculo está abarrotado. Nunca llueve a gusto de todos... Desde Titirimundi se ha variado con los años la manera de adquirir las entadas buscando y valorando la mejor fórmula posible y evitando que hubiera un porcentaje de entradas sin vender por dejarlas para última hora. La venta de entradas es muy clara y está explicada en programas y web: todo se vende por anticipado desde el momento en que se anuncia, al igual que ocurre en otros eventos artísticos de envergadura. Las pocas entradas que no son adquiridas en ese tiempo, se pueden comprar en las puertas del espacio de representación cada montaje. Llegar a Titirimundi sin entrada es un riesgo que cada uno ha de asumir a nivel personal. La organización garantiza las entradas desde el comienzo de la venta, pero no durante el Festival. De hecho, la necesidad de mayor colaboración económica contribuiría a poder programar mayor número de espectáculos de calle y potenciar esa área para aquellos que vienen sin entrada, tal y como siempre apuntaba Julio Michel.

Además, este año el equipo del Festival quiso facilitar la celebración de los espectáculos de los artistas de calle que no forman parte de la programación de Titirimundi con una organización de sorteo de turnos y horarios que cada día se indicaba en una pizarra para celebrar los montajes delante de Bankia. Un planteamiento que funcionó especialmente durante el fin de semana, cuando la mayor parte de los artistas llegó desde sus puntos de origen.

Desde la organización, nos sentimos llenos de gratitud con el público, que siempre responde con entusiasmo, su presencia y comprensión, con la Prensa, interesada en informar, con los 107 voluntarios que colaboran con el equipo por amor al arte, con las entidades que posibilitan la consecución del Festival, y con todas las compañías, titiriteros, profesionales, profesores, colegios, que no sólo creen en Titirimundi, sino que hacen que el ambiente que se respira y se experimenta sea único en el mundo.

Titirimundi continuará aún unos días por algunos pueblos de la provincia y por extensiones como Siero (Asturias) y Redondela (Galicia).

1 Comment
  1. José Ignacio

    Hola.
    Asistí el pasado año a Titirimundi, y lo resumo en volver y volver este año, mi enhorabuena por el pedazo espectáculo.
    Tengo la necesidad de contactar con algún juglar, cuentacuentos, títere o marionetista que desarrolle un espectáculo de temática medieval para principios de julio. Y había pensado en vosotros en que tal vez por vuestra experiencia, podríais facilitarme el contacto de algún grupo o artista que ponga en escena esa temática.
    Un saludo, y gracias por todo

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